El poder del logotipo

Actualizado: jun 28

Ya hemos visto en el post anterior la importancia que tiene la elección del nombre. Ahora, como a un hijo, tienes que dotar a la criatura de unos estudios y una personalidad y con ello nos referimos al diseño de su logo. Personalmente, el diseño del logo me parece arte en estado puro porque es difícil que una cosa tan pequeña pueda contar más cosas.


Vamos a ello. ¿Recuerdas todo lo que tuviste en cuenta para elegir el nombre? Pues también es el punto de arranque para el diseño del logo. El logo otorgará una personalidad al nombre así que lo primero es contar con las características que definen esa personalidad para que el nombre y su logo vayan todos a una. Partimos de lo que queremos hacer, de la proyección de futuro, del conocimiento de nuestro cliente, de la distribución del producto tanto nacional como fuera, de la competencia con otros productos de su sector…y a todo lo anterior vamos a añadir el conocimiento mismo del diseñador sobre las cualidades que tiene que tener un buen logotipo para que se reconozca, se reproduzca y se imprima bien en los medios de comunicación en sentido amplio y en el mismo embalaje del producto.

Dentro de las características que buscamos, la simplicidad es la clave. Cuanto más simple y fácil de reconocer, mucho mejor. Tiene que ser visible e identificable. La competencia ahí fuera es feroz y a nuestro hijo le tenemos que transmitir unas características que le ayuden a levantar la mano cuando se encuentra en el lineal con su competencia. Tiene que ser fácil de recordar y de esto saben mucho los diseñadores porque hay formas sencillas que nuestro cerebro ya asocia directamente a valores.


Nuestro logotipo tiene que ser exclusivo. No intentes parecerte a ningún otro y mucho menos si estáis en el mismo sector. Sé original porque vas a invertir muchos recursos en tu marca y porque cuando vas a registrarla no te van a permitir que lo hagas, si se parece a una de tu competencia, para proteger a la que ya está registrada ya que para esa seguridad, entre otras cosas, está el Registro de Patentes y Marcas.


Utiliza los colores adecuados. Hay mucha psicología en la teoría del color. Los colores nos transmiten sensaciones. Según dicen los estudios, un comprador tarda menos de 90 segundos en hacer un juicio subconsciente sobre un producto y, la mayoría de las veces, esa evaluación se realiza en función del color. Y por si esto no fuera suficiente, esos colores elegidos van a condicionar el resto de nuestras comunicaciones porque siempre se buscan diseños armónicos y agradables en su conjunto y para lograrlo se intenta crear y mantener un estilo común. Esto quiere decir que, si eliges colores por ejemplo pasteles en tu diseño de logo, la web, redes sociales, anuncios de publicidad, papelería… deberían jugar con esa paleta de color. La selección de colores es una actividad compleja y tendríamos mucho que contar, pero ya lo dejaremos para más adelante.


Y si hay mucho que contar de los colores, también habría muchísimo que contar sobre la elección de la tipografía. La tipografía es un arte en sí mismo y puede ser una fuente de conflictos en las impresiones…pero eso es otra historia. Los diseñadores van a elegir la tipografía que mejor encaja con la personalidad que buscamos siendo más moderna, más clásica, más ligera, más potente… y para ello utilizarán tipografías existentes, harán una evolución sobre alguna de las que hay o pueden realizar un diseño totalmente exclusivo y personalizado.

Hay una característica fundamental a considerar en el diseño del logo y es que este, en la medida de lo posible, deber ser atemporal y no debe estar condicionado por la moda del momento. Recuerdo unos años en los que era tendencia utilizar degradados en los logos y estos degradados dieron más de un quebradero de cabeza en su impresión así que al final, todos evolucionaron a diseños más “simples” y vuelvo al párrafo primero...


Respecto a esta cualidad de atemporalidad, el diseño de los logos tiene que permitir su vigencia en el tiempo. Es fascinante ver como los logos se van adaptando a su momento y a lo que demanda el mercado. A veces se realiza un rediseño completo. Otras veces, solo se actualiza un poco. Imagina que eres una universidad con historia, si quieres hacer un rediseño pedirás que se mantenga la idea de “tradición y de historia de la universidad” (p.ej. Universidad Complutense). Si eres una empresa tecnológica, querrás que tu logo identifique tu carácter innovador (p. ej. Instagram). Otras veces, después de muchas evoluciones, se regresa prácticamente al principio (p.ej. Coca Cola). Si quieres ver estos ejemplos y muchos más y ver cómo han ido evolucionando a través del tiempo, te invito a visitar la página Logos-marcas*, te dejo abajo el link. También te dejo un artículo muy curioso de un diseñador que ha rediseñado logos lamentables y puedes ver el antes y el después.


Por último, viene la pregunta del millón, ¿quién me hace el logo? Valora primero si realmente necesitas tener un logo y eso dependerá del uso que vas a hacer. Si tienes intención de registrar la marca, te hace falta. Si comienzas con una web sencilla, igual puedes esperar un poco a ver cómo evoluciona el proyecto. En el caso de que definitivamente necesitaras tener un logo propio, las alternativas son tres. La primera, y más evidente, después de todo lo que hemos visto hasta ahora, es que el diseño del logo de tu empresa, en el que vas a invertir tanto tiempo y dinero y se puede convertir en un importante capital de marca, tiene que hacerlo un experto. Obviamente, hay diseñadores que se ajustan más o menos a tu presupuesto disponible. Busca, compara, mira lo que han hecho y pide un presupuesto. La segunda opción son las plataformas que están apareciendo que te ayudan a diseñar tu logo. No es lo ideal, pero por lo menos están basadas en diseños de profesionales, te hacen muchas preguntas y tienen muchos recursos. Finalmente, en tercer lugar, he visto que a veces se encarga el proyecto a un conocido que sabe manejar las herramientas de diseño… y, como ya dijimos de entrada, diseñar un logo es un arte y como arte… no está al alcance de todos así que, salvo que sea un experto, elige alguna de las otras dos.


Y recuerda, si quieres, nosotros en El huevo de Colón también te podemos ayudar.



Notas:

Foto de Roman Pohorecki



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